¿Nunca has sentido que darías todo por
una sola cosa? Ya sea un amor, una teoría, o en este caso, un deporte. Algo que
te hace sentir lo niveles máximos de placer y que por nada te gustaría dejar.
Con el tiempo uno se da cuenta de cuáles son estas cosas que te importan más
que cualquier otra. A estos sentimientos, sacrificios, gustos, se les llama
pasiones.
El deporte más practicado y más visto
en México es el fútbol. Por este hecho, al mexicano suele apasionarle dicho
deporte, pero ¿qué le apasiona de él? El bueno juego, el toque preciso del
balón, la técnica de los jugadores al practicarlo, etc.
Hay veces que uno se enamora más de un
equipo que del mismo deporte, y esto lleva a que se pierda las pasiones por
determinados tiempos. Cuando el equipo no juega bien, cuando los jugadores se rehúsan
a jugar, cuando hay intereses de por medio y todas las cosas que han
perjudicado ese deporte y a los diferentes equipos que lo integran.
En mi muy humilde opinión, el fútbol
solía ser todo hasta que aparecieron cosas nuevas y te das cuenta que no es lo
más importante. Buscaba correr de esa situación incómoda donde el balompié no
lograba llenarme. Necesitaba rápidamente salir de esa pasión caducada y
renovarla lo antes posible.
Con la misma intensidad y rapidez que
salí de ahí encontré al automovilismo. Un mundo donde nadie tiene miedo de nada
y lo único que piensa es alcanzar sus metas. En donde no hay buenos y malos, y
el que gana es porque de verdad fue el mejor. El carácter y la fuerza salen a
relucir, y dejan todo por estar ahí. Sí, dejan todo por eso, como uno dejaría
todo por algo, porque es algo que realmente apasiona y tiende a ser
espectacular todas y cada una de las veces.
Desde la largada hasta la línea final,
el piloto está cazando a sus contrincantes. Al llegar todos reconocen el
esfuerzo de los corredores por diferentes motivos, por la lucha que perdura
durante toda la carrera, la cercanía con la que ellos ven la muerte y los
accidentes, y la alegría y facilidad con la que conducen a más de 250
kilómetros por hora durante tanto tiempo.
Pobres, ricos y con suerte son las
personas que llegan ahí, pero la realidad es que todo el que se queda es por su
talento y dedicación. Niki Lauda es un claro ejemplo de esto, él llegó a la
Formula 1 con mucho capital, pero su capacidad para la mecánica lo hizo llegar
a ser uno de los grandes de la historia.
No importa qué sea lo que te guste,
simplemente hay que saber disfrutarlo al máximo cada una de la veces que lo aprecies.
Poder dejar todo por lo que valga la pena dejarlo.
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